Todo irá bien…

Es una obviedad decir que estamos viviendo una situación inédita, excepcional y a momentos dramática a nivel mundial. Todos hemos tenido que modificar nuestra vida, y someternos a un nuevo régimen que condiciona y modifica toda nuestra vida tal cual la conocíamos hasta ahora.

 

ALAWA somos personas concretas que también hemos tenido que recluirnos en casa, salvaguardar nuestra familia y poner en “stand by” toda la maquinaria empresarial a punto de comenzar la temporada.

 

Quizás la actitud más fácil e inmediata es quedarnos solo en la cantidad de afecciones que la crisis del corona virus está suponiendo y supondrá durante mucho tiempo para cada uno de nosotros y para el mundo entero. Pero hoy desde ALAWA queremos poner en valor otras tantas “afecciones” positivas y llenas de luz que esta situación también está arrojando sobre nosotros.

 

Hay un sentimiento que siento a flor de piel desde que esta crisis ha aparecido en nuestro día a día y es el de la “pertenencia a la humanidad”. O dicho de otra manera: la fraternidad. El experimentar de una manera existencial que todos pertenecemos a la misma familia, la de la raza humana. Este “enemigo común”, tan esquivo e invisible, no distingue de razas, fronteras o estados financieros, solo ve seres humanos, una condición que compartimos todos y que constituye nuestra definición más básica.

 

Precisamente esta condición común es la que nos ha salvado del individualismo y nos ha devuelto a ese estado primigenio, que en el fondo todos añoramos, de comunión y encuentro con “el otro”. Confieso que nunca había estado tan en contacto con mis vecinos como estos días de aislamiento y confinamiento dentro de casa. Nunca había dedicado tanto interés real a saber cómo están las personas a las que creo querer y que llevaba meses, y en algunos casos años, sin hablar. Nunca había vencido con tanta facilidad esa especie de “respeto humano” en el que me refugio para no saludar a la gente con la que me cruzo a diario y desearles que realmente les vaya bien.

 

¿No será que gracias a un virus sin cura que circula libremente entre nosotros he descubierto que vivía encerrado en mi mundo, mis problemas, mis intereses y mis metas?

 

Cada tarde a las ocho, cuando salgo al balcón y me uno a los millones de personas que viven en este país para aplaudir y agradecer a todos los que están jugándose la vida por mi en la primera línea de esta guerra, tomo conciencia de que yo no me doy la vida a mi mismo.

 

Reconocer la grandeza del otro y percibir nuestra pequeñez cuando nos quedamos encerrados en nosotros mismos es una meta que no todos alcanzamos con facilidad y que libera y descansa profundamente el corazón.

 

No sabemos qué pasará en el futuro más inmediato, no sabemos cuánto de nuestras vidas se llevará consigo este huracán que está pasando entre nosotros, pero sabemos que la vida nos da la oportunidad de crecer en el alma y sacar nuestra mejor versión. Como mujer, como hombre, como padres, como hermanos, como hijos, como nietos, como abuelos, como esposa o esposo, como vecinos, como ciudadanos, como empresa, como raza, podemos ir a mejor, podemos crecer y descubrir aún la grandeza de la vocación para la que hemos sido puestos en este mundo.

 

Desde ALAWA os mandamos a todos nuestro ánimo, nuestra oración, y al igual que tantas familias en el mundo entero os decimos desde el fondo de nuestro corazón: todo irá bien.

 

Compartir es vivir!

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