Un día de playa en la Belle Époque

Viajemos en el tiempo y vayamos a una época donde la playa se empezó a contemplar como un lugar de ocio. Cuesta creerlo, pero no hace tanto que los baños marinos eran exclusivamente contemplados como una terapia para enfermos y convalecientes.

El siglo XIX nos muestra unas playas desérticas, pero con la irrupción del  nuevo siglo todo cambia…y la Belle Époque trae consigo divertidas imágenes de las primeras bañistas posando entusiastas ante la idea del mar como un lugar de goce y disfrute. ¿Preparados? ¿Listos? ¡ALAWA!

Desprenderse, aunque solo fuera un par de veces al año, de la tiranía de los vestidos y los corsés de la época, era un lujo para las mujeres. Así, una de las curiosidades que nos brindaron los años 20 fue la skreenette, una especie de saco en forma de tubo donde las mujeres evitaban miradas indiscretas al cambiarse de ropa.

Es curioso, pero no hace más de 100 años que los bañadores femeninos incluían media y mangas. Difícil creer algo así cuando, en la actualidad, existen millones de modelos que proponen tantísimos estilismos diferentes a la hora de ir a la playa.

Pero esto queda muy lejos del primer bañador de una pieza, nacido en 1930, una prenda de lana que pesaba más de 30 kilos y que no era accesible a cualquiera. No fue hasta los 40 que aparecieron diseños más cómodos y ligeros, estilos que empezaron a comercializarse y promocionarse con modelos y actrices de la época.

Y así se pasó de un litoral poco transitado a una progresiva conquista de masas de una costa que, en la actualidad, propone y comparte millones de actividades de recreo e infinitos modelos para lucir durante la época estival.

UN POCO DE HISTORIA…

El fenómeno “playa” nace a partir de la revolución industrial, las clases nobles se hacen cada día más conscientes del aire viciado de las grandes urbes y sus perjuicios para la salud. Así, encuentran la excusa perfecta para migrar buscando estaciones balnearias. Ejemplo de ello, los habitantes británicos de mediados del XIX marchan de Londres a Brighton gracias a un tren que une las dos ciudades con este único cometido. Sucede lo mismo en otros países como Miami, Mar del Plata.

Más tarde, y gracias a otro hito en la tecnología, como es la creación del automóvil, se desarrolla el turismo de costa en países como Francia, donde la gente viajaba desde el interior a lugares como Normandía o Biarritz en la Costa Azul.

“ALAWA” PATOS

Ya hemos visto cómo se bañaban las mujeres. Prendas que parecían ropa de calle y que más tarde, se fueron perfilando, promovidas por famosas de la época que no dudaban ni un segundo en mostrar las bondades de una pieza que sin duda fue clave en la búsqueda de la identidad femenina.

Pero ¿cómo se bañaban los hombres? Los bañadores masculinos lucían muy diferentes a lo que estamos acostumbrados hoy en día. Un atuendo que antaño resultaba ser una prenda tipo body, para más tarde, tras la segunda guerra mundial, dio paso a modelos y diseños elásticos y deportivos.

Y así queda retratada una época soñada de disfrute y renovación permanente. Unos años de descubrimientos y cambios, en los que el bañador tomó diferentes formas y estilos adaptándose a las décadas más  vanguardistas y dejando una huella que, hoy en día, perdura.

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